jueves, 25 de abril de 2019

La mina de agua de Oromana

Situación y contexto arqueológico:
El “Parque de Oromana” esta integrado en el  Monumento Natural conocido como “Riberas del Guadaira” situado en el municipio de Alcalá de Guadaira, abarcando a  todo el margen oeste  del río y parte de los cerros adyacentes  donde se sitúa  el  Pinar de Oromana.  La zona principal  del Parque esta situada en los márgenes del río,  más umbríos y húmedos  y  donde se concentran  las principales especies vegetales que crecen en Oromana, como son  el Acebuche el Lentisco o la Retama.
 Las galerías de esta mina de agua se desarrollan bajo los cerros situados en el  margen oeste  del río  y más o menos paralela al mismo entre la finca conocida como Hacienda Oromana, donde se encuentran los principales manantiales que la nutren y el Hotel Oromana, en cuyas proximidades existe una lumbrera reutilizada en tiempos como pozo de abastecimiento. La longitud total de las galerías incluyendo bifurcaciones es de 1.249 metros, siendo accesibles sólo 1.173 debido al taponamiento de la galería principal.  Consta de una galería principal de unos 700 metros de longitud  excavada  con un trazado muy irregular y  lumbreras espaciadas a distancias que oscilan entre los 30 y 40 metros. Desde la  galería principal parten  varias bifurcaciones orientadas en dirección oeste destinadas a captar nuevos manantiales, además cuenta con varias  galerías auxiliares (alguna de ellas de reciente construcción) que conectan la mina con el exterior en varios puntos y en este caso  orientadas hacia el Este, es decir hacia el río. La mina culmina  en la atarjea de un molino hidráulico  harinero conocido como Molino de Oromana que se hallaba  situado sobre el mismo margen del río y que fue  reconvertido en un mirador en el año 1.929, con ocasión de la Exposición Universal de Sevilla,  época en la que también se construyó el Hotel Oromana. Actualmente la mina  esta casi seca y apenas llega agua a esta atarjea.

Trazado sobre Google de las galerías de la Mina de agua de Oromana.

Atarjea del Molino de Orormana, reconvertida actualmente en un mirador.
Foto:José Millán.
Los datos que tenemos sobre el origen e historia  de este molino de Oromana  son escasos, pero sitúan  la construcción del  primer molino entre los siglos  XIII y  XIV, siendo construido un nuevo molino  el siglo XVII, coincidiendo con el auge de la actividad industrial molinera en Alcalá, que llegó a ser llamada “ La Alcalá de los Panaderos”. Parece que  en algún momento ambos molinos  coexistieron en el mismo lugar, cosa a mí entender harto difícil por el poco espacio físico que existe entre la salida de la mina y  el cauce del río. Parece ser que la atarjea que perdura en la actualidad se construyó en una fase mucho más reciente, elevándola sobre el conducto original  para darle más fuerza a los rodeznos. La cota de esta atarjea  coincide exactamente con la cota del lecho de la mina por lo que si  la antigua atarjea era más baja tendríamos necesariamente un desnivel o escalón desde la salida de las aguas, cosa poco verosímil  salvo que el molino original no fuera de cubo y realmente  lo que tuviera  fuera un canal en pendiente  tras el que se situaba la rueda vertical del molino. Este diseño de molino es generalmente anterior al diseño de cubo que aprovecha mejor la energía cinética del agua en una caída vertical. Sea como fuere todo indica que la mina es muy anterior a estas construcciones, siendo poco verosímil que se construyera una mina de estas características sólo para mover un molino que se encuentra en el margen de un río que tiene un  caudal tan importante. El resto de molinos que existen en la zona; Benarosa, Algarrobo o San Juan fueron alimentados por las aguas del Guadaira,  utilizando el clásico sistema de azud o represa. Parece ser, que al contrario que estos molinos   de rivera el de Oromana  era un molino con una productividad muy pequeña y supeditada a los caudales variables de la mina. 
El molino de Benarosa que utilizó el caudal del río, contenido por un azud como fuerza motriz.
Foto: José Millán.

Una mina de agua  kilométrica como esta de Oromana situada junto a la ribera de un río como el Guadaira  sólo pudo ser construida  a nuestro entender para la captación de agua potable. Las características constructivas de esta mina son coincidentes  con las de la mayoría de minas de época romana que hemos estudiado, salvo por la homogeneidad de la  sección circular  de las lumbreras, ya que en la mayoría de minas la sección rectangular es la  habitual.
El contexto arqueológico de la mina es el mismo que encontramos  a todo lo largo de las colinas que forman Los Alcores,  plagadas  de importantes  yacimientos que en algunos casos   se remontan al neolítico.  La zona de Alcalá de Guadaira y las márgenes de su río han  sido ocupadas   de manera  continuada  desde hace al menos  4.000 años  por diversas comunidades humanas que llegaron a formar ciudades de cierta entidad y  que fueron desarrollando mayor envergadura e importancia  en época romana y medieval. En  el caso de esta mina de agua es destacable su más que posible  relación con el  entramado de galerías kilométricas situadas bajo el miso Casco Urbano de la actual Ciudad y  que alimentaron al  primitivo acueducto de la ciudad romana de  Hispalis, canalización que sería reutilizada y reconstruida  en siglos posteriores generando los famosos “Caños de Carmona”. Ya hemos tratado esta importante mina de agua de Alcalá en un artículo anterior:
Imagen de Google donde se ven los trazados aproximados de la mina principal (arriba) y la mina de Orormana en la parte baja y al  otro margen del río. Un trasvase de agua entre ambas minas requeriría necesariamente salvar el río. 
La mina de agua de Alcalá y la de Oromana   ya  han  sido objeto de diferentes estudios por parte de grupos espeleológicos como el GEOS, incluyendo a esta última como parte de esta red de galerías de captación de época romana,  pero como  ya hemos indicado la mina de Oromana se desarrolla en el margen oeste del río, margen contrario al que se desarrolla la mina principal, si las aguas de la mina de Oromana  se unieron en algún momento a la red principal hubo ser mediante un acueducto que salvase el río a modo de puente  y esto,  para los eficientes ingenieros romanos  no suponía un gran problema. De hecho estudiando la orografía del terreno  hemos comprobado que  la cota de circulación de las aguas  de las dos minas coincide aproximadamente,  lo  que podría apoyar esta hipótesis.
Entrada a la mina por una pequeña galería de desagüe situada junto al río.
Foto: José Millán. 

Cronología  de las exploraciones:
             La mina de agua de  Oromana es bastante  conocida  entre los alcalareños y    ya hemos hablado de su  importante  papel como fuerza motriz de molinos hidráulicos pero no ha sido menos su importancia  como abastecimiento de  históricas  haciendas situadas en la zona, que  han  dejado su impronta en el interior de las galerías en forma de múltiples obras de refuerzo, limpieza, canalizaciones, reexcavación de pozos, etc. incluso se han construido  varias  galerías auxiliares  para su mantenimiento.
Los  diferentes  accesos   a la mina situados en el Parque  fueron cerrados con cancelas o muros de ladrillo por seguridad. Una de las entradas  más utilizada para el acceso a la mina  y por la primera que la exploramos  es una pequeña galería de evacuación de agua que se encuentra junto al río  y cuya finalidad fue la de alimentar una serie de instalaciones lúdicas construidas en el parque durante el presente siglo. Esta galería se encuentra  completamente seca en la actualidad debido a diferentes taponamientos. El Ayuntamiento ha propuesto he incluso acometido algunas actuaciones destinadas ha recuperar este caudal de agua pero que no han tenido resultados.Yo personalmente pude recorrer esta mina a finales de los años 80,  entrando por esta pequeña galería de desagüe a la que hemos aludido, conservando una vaga idea en mi memoria de las zonas que pude explorar pero sin que fuera acompañada por fotos ni descripción alguna  de las galerías, desde entonces no había vuelto a entrar en esta mina.
            Como punto de partida a nuestras exploraciones del subsuelo alcalareño y al igual que en el resto de poblaciones  tuvimos una primera  reunión con el concejal de Cultura del Ayuntamiento a principios del 2018,  al que expusimos nuestro interés por explorar estas minas en base al  Proyecto de catalogación y estudio de minas de agua que la AAES viene desarrollando en los Alcores desde hace años. No acordamos la de firma de un convenio de colaboración como sí ha sucedido en otras localidades debido  a que el Ayuntamiento ya tiene un acuerdo de este tipo  con la Sociedad Espeleológica GEOS, que lleva algunos años desarrollando trabajos en estas galerías, pero sí se nos concedió un permiso por escrito para facilitarnos los accesos.
Interior de la galería de acceso a la mina desde el desagüe junto al río.
Foto: José Millán.
El día 23 de marzo de 2018 realizamos una primera incursión en la mina utilizando la pequeña galería de desagüe situada en el margen del río. En esta primera incursión recorrimos parte de las galerías excavadas bajo La Hacienda Oromana y alguna de las bifurcaciones, realizando un reportaje fotográfico. El viernes 13 de abril volvemos a la mina para continuar la exploración y empezar un levantamiento topográfico.
Los trabajos se reanudan  los días 19 y 23 de ese mismo mes y finalmente el 04 de mayo se culmina  el levantamiento topográfico y el estudio de todo el sector existente hasta los manantiales que dan  origen a la mina,  situados bajo los terrenos de la Hacienda Oromana,  concluyendo la exploración por un taponamiento. La mayoría de entradas a la mina en estos últimos trabajos se realiza por la primera lumbrera que existe desde la entrada del río hasta los manantiales y que cuenta  con un pretil de cemento y ladrillo, realizado en tiempos recientes para su uso como pozo de agua. En el sector de la galería que nos lleva hacia el molino nos topamos con un importante derrumbe que nos impide el paso, para salvar este  taponamiento nos vemos obligados a buscar un acceso alternativo que nos permita explorar  al sector que desemboca en el molino  y que se  encuentra junto al pozo que daba en tiempos servicio al Hotel Oromana,  se trata de una pequeña galería de servicio situada en una ladera y escondida entre la vegetación ( circunstancia por la que no ha sido sellada como las demás) y  que tras 10 metros de desarrollo culmina en la zona alta de la galería principal  de la mina y  que en este punto tiene unos 6 metros de altura. Volvemos a este sector de la mina los días 27 de octubre y 04 de noviembre realizando la topografía y estudio de la mayor parte de este tramo de galerías. Los trabajos culminan el 07 de febrero del 2019   habiendo podido topografiar 1.173 metros  y realizar un completo reportaje fotográfico, así como recavar datos constructivos y morfológicos de todas  las galerías.

Imagen de las galerías que se desarrollan bajo la Hacienda Orormana.
Foto: José Millán

Descripción de la mina:

Zona del molino hasta el taponamiento:
            Comenzaremos a describir la mina desde  donde comienza  la atarjea del molino; en este punto la galería excavada en la roca se encuentra muy modificada por obras de diferentes épocas, algunas claramente realizadas en el siglo XX, se precian restos de una compuerta , muros de ladrillo,  represas  y accesos al exterior que han sido tapados. La galería tiene una sección muy irregular, unos 2.5 metros de alto por 1,10 de ancho, la atarjea, realizada con ladrillos enlucidos  comienza unos metros antes de que la galería haya sido cerrada con mampostería y ladrillo.  

Inicio de la atarjea del molino, punto donde culmina la mina.
Foto: José Millán.

Restos de compuertas en la galería previa a la atarjea del molino.
Foto: José Millán.
Desde este punto y remontando las aguas  la dirección de la galería es de 246º, haciendo varios quiebros consecutivos  pero retomando más o menos el rumbo inicial, del techo y paredes caen gran cantidad de raíces de gran longitud. Avanzados unos 21 metros la galería ya ha cambiado su morfología a la habitual, elevándose la altura a 3 metros y el ancho a unos 67 cm, observamos los típicos lucernarios excavados a distancias regulares de unos 80 cm. y distribuidos a dos niveles por una excavación en fases; primero la zona superior y luego una reexcavación hasta el nivel actual. También son visibles en algunas zonas las características  huellas de picos de hierro de trazado curvo tan caracteristicas. En este punto encontramos un corto tramo de galería muerta (se dejó de excavar), que ha sido cortado en perpendicular por una galería que tiene una mayor altura 3,80 m. Pensamos que se trata de lo que llamamos un “empalme” ya que esta mina, como la mayoría,  ha sido excavada por dos equipos buscándose en sentidos contrarios desde cada lumbrera,  y en este punto hubieron de encontrase. El cambio de altura provocado porque uno de los equipos excavaba a un nivel algo superior  confirma este hecho. En el techo de esta pequeña  galería, que está elevada más de un metro sobre el lecho de la mina, se aprecia una acanaladura excavada que parece el encastre de algún tipo de represa. Desde este punto continúa la galería retomando el rumbo original de unos 241º, describiendo pequeñas curvas constantemente y aumentando progresivamente la altura. Recorridos 26 metros más la galería cambia completamente de dirección y la altura ya es de 4 metros, parte de las paredes están ocupadas por grandes coladas estalagmíticas y en algunos puntos se han producido derrumbes del techo provocadas  por la  invasión de grandes raíces, incluso hay algún bloque empotrado a media altura. Destaca en esta zona  una construcción de mampostería a modo de refuerzo o taponamiento de una zona blanda u oquedad que ha quedado “colgada”  debido a la reexcavación,  es una  estructura  muy similar a las que hemos encontrado en minas como la de Alcaudete en Carmona. Las piedras se encuentran amontonadas en hiladas sin ningún tipo de argamasa. Es incluso posible que esta estructura este tapando una lumbrera lateral o de servicio utilizada para excavar la galería, como pasa en otras minas, ya que nos parece extraño  que tantos metros de galería puedan estar  excavados sin lumbreras.
Acanaladura realizada sobre el techo de la galería en un "punto de empalme" y que podría ser el encastre de una represa. Foto: José Millán.

Imagen de la galería en los primeros metros desde la atarjea del molino, se aprecian las raíces que han provocado algunos desprendimientos en el techo. Foto: José Millán.

Zona de la galería donde las grandes coladas han cerrado parcialmente el paso.
Foto. José Millán.
La galería toma ahora un rumbo de 150º y  cambia de morfología debido a un estrato de roca de mayor dureza horizontal y  plano,  que le confiere una sección rectangular. El lado derecho de la galería según avanzamos esta cubierto de grandes coladas estalagmititas que están tan desarrolladas que llegan casi a cerrarla ,  dificultando el paso. Recorridos unos 37 metros con ligeros quiebros pero manteniendo el rumbo  se produce un cambio  de dirección de casi a 90º pasando ha ser  ahora de 65º,  pero sólo se mantiene así  durante  cinco metros, ya que vuelve a cambiar al rumbo original de unos 130º y tras recorrer unos 7 metros más  desde este punto llegamos al primer pozo o lumbrera,  que nosotros nombramos como P.16.  La distancia hasta la atarjea del molino en línea recta es de 60 metros, que es curiosamente el doble del patrón habitual de espaciamiento de lumbreras, lo que podría sugerir que realmente debió existir una lumbrera intermedia en este tramo. En el tramo anterior a la lumbrera son muy visibles las huellas dejadas por el  pico curvo de hierro,  con un trazo que marca el  sentido de excavación  hacia nosotros. La nueva lumbrera tiene una sección circular de aproximadamente 1 metro de diámetro y una profundidad de  14.53 metros, esta cerrada por una cubierta.  Como todas las lumbreras cuenta con los clásicos mechinales o huecos excavados enfrentados y utilizados  para el apoyo de los píes. También encontramos las clásicas hornacinas (grandes huecos para la colocación de las vasijas de aceite con las que recargar las lucernas durante la excavación) excavadas a media altura sobre los laterales de la galería), vamos a ir encontrándolas, como es habitual en la mayoría de minas  en la base de los pozos y en zonas centrales de las galerías.


Revestimiento de piedras en la zona superior de la galería, realizado en la primera fase de excavación. Foto: José Millán.

Desde este pozo la galería mantiene unas proporciones de 0,60 m. de ancho por 3,15 de alto estando también presentes las  líneas de lucernarios a dos niveles producto de la reexcavación. El trazado es también  muy sinuoso pero  mantiene un rumbo aproximado de 200º.  A los 14 metros de este pozo  encontramos de nuevo  un pequeño tramo de galería “muerta” sin ninguna continuidad y perpendicular a la galería principal que además esta  a una altura de algo más de un metro sobre el lecho de la mina, es decir, construida  en la primera fase de excavación. Podemos estar ante otro “empalme” ya que la galería continúa desde esta bifurcación unos cinco metros  en el mismo rumbo y  en este punto  gira  a 134º, conectando con una nueva lumbrera a los  13 metros, para nosotros el P.15. En este caso la distancia a este nuevo pozo es de unos 27 metros en línea recta, un patrón bastante habitual en las minas romanas. Este nuevo pozo también tiene una sección circular de aproximadamente un metro y una profundidad de 10,48 metros y  está también cerrado. Las profundidades varían según el terreno, ya que el lecho de la galería se mantiene casi horizontal. Desde este nuevo pozo la galería continúa con la misma tónica alcanzando una altura de casi 4 metros,  un ancho de 70 cm.  y un trazado sinuoso pero con un rumbo aproximado de 200º.  Poco a poco la galería va ganando altura hasta llegar a los 5 metros, el lecho de la galería está parcialmente  ocupado por derrumbes procedentes del techo y  en algunas zonas no se ve roca y lo que aparece es una especie de estrato de tierra o barro que debe ser el causante de los derrumbes.
Estratos de arcillas en el techo de la galería, que combinados con la invasión de raíces ha provocado derrumbes. Foto: José Millán.

Imagen de la galería en el sector anterior al molino con alturas de hasta 6 metros y algunos derrumbes. Foto: José Millán.
Recorridos otros  44 metros de galería  llegamos al siguiente pozo totalmente similar a los anteriores. El rumbo en el último tramo de galería ha virado a los 154º y  estamos en la lumbrera utilizada por el Hotel Oromana como pozo de abastecimiento, para nosotros es el P.14.  El pozo  se encuentra muy modificado habiéndose  reexcavado su  base para crear  un depósito de unos dos metros de profundidad,  estando equipado  con estructuras de hierro, escaleras etc. para la colocación de bombas. En el techo de la galería posterior al pozo que tiene unos 6 metros de altura,  se ha excavado una galería de servicio de unos 10 metros de longitud perpendicular a la mina y  que sale al exterior, es similar a otras galerías excavadas con el mismo fin a lo largo del trazado, sólo que  al contrario de las demás esta conecta con el techo de la galería y no con la base, por lo que hay que salvar un resalte de unos cinco metros y para ello se ha colocado  una escalera de hierro que se encuentra en muy mal estado por oxidación. Esta galería de servicio es la que hemos utilizado para acceder a la mina y explorar este tramo previo al molino,  actualmente es la única entrada accesible.

Entrada por la pequeña galería de servicio situada cerca de  la lumbrera que fue pozo de abastecimiento del Hotel Oromana. Foto: José Millán 

Base de la lumbrera utilizada como pozo para el Hotel Orormana desde la galería de servicio por la que hemos accedido a la mina para explorar este sector del molino. Foto: José Millán.
Desde este pozo continúa la galería con una altura de 5 metros y un rumbo aproximado de 208º; a los 12 metros aparecen dos galerías que salen a nuestra derecha según el sentido de avance, una a nivel de suelo y otra elevada unos tres metros. La galería superior tiene una sección de 1,20 x 0,80 m. en los primeros 5 metros toma un rumbo de 335º y luego vira a 284º, tras otros cinco metros culmina porque se dejó de excavar. Esta galería, excavada en la primera fase constructiva, tiene una funcionalidad incierta ya que no parece captar ningún venero o manantial y al no ser recta no parece ser la típica galería lateral a modo de aliviadero o frenado de la corriente de agua que son muy típicas en estas minas. Están presentes los típicos lucernarios excavados cada 70 cm.

Punto de la galería principal donde encontramos un cruce del que parten dos galerías superpuestas a diferentes alturas. Foto: José Millán.
Zona final de la galería superior que se encuentra en el 1º cruce desde el molino, donde se dejó de excavar. Foto: José Millán. 



La galería inferior tiene un alto de 1,35 y un ancho de 94 cm. con un rumbo similar a la superior de 332º, presenta los mismos lucernarios pero en esta ocasión espaciados  a distancias de apenas 15 cm.   Al poco de comenzar se  bifurca en dos,  a nuestra derecha sale un tramo de galería de 3 metros más o menos perpendicular y muy similar a la principal que culmina porque se dejó de excavar. Al frente desde el cruce sigue la galería haciendo un quiebro casi a 90º y  en liguero ascenso,  unos 6 metros más  hasta un manantial que a día de hoy está seco. En este caso se trata de una  típica galería de captación  que culmina en un manantial,  el  pequeño tramo de galería excavado en perpendicular antes del manantial  puede tener la función de “aliviadero” de una fuerte corriente de agua  si este era un manantial muy caudaloso.

Zona final de la galería inferior que se encuentra en el 1º cruce desde el molino y que culmina en un manantial. Foto: José Millán.
A partir de estas galerías laterales la galería principal cambia sus medidas y pasa a tener un alto de 2,30 m. por 0,70 cm, por lo que deducimos que están en un “empalme” entre lumbreras de dos equipos excavando en sentidos contrarios. Desde este cruce recorremos unos 7 metros describiendo una pequeña curva hasta un nuevo y brusco cambio de dirección, concretamente 146º. En este punto entramos en el sector con el trazado más lineal de la mina hasta este momento que mantiene unas dimensiones de 2,80 X 0,75 m. hasta que a los 17 metros alcanzamos una nueva lumbrera similar a las demás. La distancia ahora interlumbreras es de unos 34 m. en línea recta, unos 40 metros si contamos el desarrollo de galería que aumenta por las curvas que describe. A partir de esta nueva lumbrera, que tiene 13 metros de profundidad y que para nosotros es el P/13, la galería adquiere una morfología muy particular condicionas por los estratos rocosos, tiene un ancho de 0,82 cm. y un alto de 2,50, manteniendo un rumbo aproximado de 140º con un pequeño quiebro a la mitad y que puede ser un empalme. La longitud de este tramo hasta un nuevo pozo es de 43 metros y casi coinciden en este caso la longitud en línea recta entre las lumbreras y el de la de la galería excavada. Esta nueva lumbrera, que para nosotros es el P-12, es similar a las demás teniendo una profundidad de 12 metros.
Base de una de las lumbreras que tienen una sección circular.
Foto: José Millán.

De la base de esta lumbrera parte una bifurcación perpendicular a la galería principal (a la derecha según avanzamos), que lleva un rumbo de 210º y que forma parte de un curioso entramado de galerías interconectadas que iremos describiendo. Para una mejor compresión de estos cruces a esta primera galería la llamaremos “galería A”. Continuando por la galería principal recorreremos unos 7 metros, hasta llegar a un ensanchamiento donde encontramos tres nuevas galerías. De este colector parte una primera galería a nuestra izquierda según avanzamos que a los 4 metros está cerrada por un muro de ladrillo y cemento construido sobre una gran reja de hierro, se trata de otra de las galerías de servicio de la mina y que la conectan con el exterior. Al frente y siguiendo la galería principal nos enconamos con un taponamiento de escombros y tierra que impide la progresión y a nuestra derecha, con un rumbo de 227º nos encontramos con una galería algo más elevada y seca por la que podemos continuar la exploración y como veremos puentear este taponamiento, a esta la llamaremos “galería B”. Tiene una sección media de 1,67x0, 60 m. (no está reexcavada), a los 9 metros de avance llegamos a un cruce situado a nuestra izquierda que tras un corto desarrollo conecta con otra galería paralela, con agua y el lecho algo más bajo, esta será la “galería C”, siguiendo hacia adelante recorreremos 6 metros más hasta un nuevo cruce del que parten dos nuevas galerías, una es la que hemos llamado “A” y que conecta con el P-12 y la otra es la que hemos llamado “C” que describiremos en último lugar. La que ahora describimos es la continuidad de la que llevamos que toma un rumbo aproximado de 266º aunque va haciendo constantes quiebros, esta excavada a una altura algo más elevada que el resto de galerías, unos 90 cm. y es ligeramente ascendente, tiene unas dimensiones medias de 1,86x0, 67 m. estando completamente cubierta de bellas formaciones calcáreas que cubren las paredes, el suelo también aparece tapizado por formaciones características llamadas gours, generados de forma escalonada a favor del constante flujo del agua cargada de carbonatos, aparecen también algunas pisolitas de pequeño tamaño (las pisolitas o perlas de la cavernas son unos espeleotemas generados por la precipitación de caliza en forma concéntrica alrededor de un núcleo que puede ser una pequeña piedra) . Finalmente la galería culmina a los 22 metros en un manantial que a día de hoy está prácticamente seco. Antes de este manantial encontramos evidencias de una pequeña represa de la que sólo existen las acanaladuras de encastre sobre la roca. También aparecen los típicos lucernarios excavados a intervalos de entre 60 a 80 cm.

Imagen de la galería "A", bifurcación que parte desde el P-12.
Foto:José Millán.

Imagen del trazado del entramado de galerías que existen  tras el P-12, se han representado los flujos de agua puenteando la galería taponada.

Volviendo al cruce anterior tenemos una galería que aún no hemos descrito, la “C”, se trata de una galería que tiene un desarrollo de unos 12 metros y unas dimensiones de 2,32x0, 60 m. y que con un rumbo de 77º conecta con la galería principal, dando continuidad a este pequeño laberinto. En el punto de unión con la galería principal observamos una bifurcación por la que podemos entrar unos metros hasta casi quedar  colmatada de sedimentos y rocas que no es más que el otro extremo del taponamiento de la galería principal que describimos con anterioridad.
La interpretación de estas galerías es compleja,  como ya hemos referido algunas están reexcavadas y otras no,  además  la galería principal ha sido puenteada y taponada, derivando toda el agua por las galerías secundarías, suponemos que por sucesivas limpiezas o reexcavaciones que han acumulado estos sedimentos. Los puenteos de galerías  en grandes minas de agua son a veces habituales por modificaciones realizadas para conseguir mejores flujos de agua desde un manantial captado con posterioridad. Este puede ser el caso ya que tenemos un manantial captado por una galería lateral y puesto en conexión con la galería principal a trabes de varias galerías secundarias.

Galería en donde desembocan las bifurcaciones "A" y "C" y que recoge agua de un manantial. Las paredes están cubiertas de curiosos espeleotemas. Foto:José Millán.
Descrita toda esta red de galerías alternativas continuamos por la galería principal que tiene una sección de 2x0, 45 m. y lucernarios en ambas paredes, manteniendo un rumbo muy constante de 147º hasta que a los 11 metros alcanzamos una nueva lumbrera, para nosotros el P-11, similar a las anteriores pero presentando modificaciones. La base esta ocupada por innumerables escombros restos de represas y de estructuras de hierro para la colocación de bombas, todo son materiales recientes. La distancia entre estas dos últimas lumbreras es inferior a las anteriores, tan sólo 22 metros, y esto puede estar condicionado por todo el entramado de galerías que se han excavado en este tramo y que suman un total de unos 72 metros. Puede incluso que sea un pozo excavado con posterioridad.

Imagen de la galería principal completamente taponada por escombros y que ha sido puenteada por galerías laterales. Foto: José Millán.
Tras esta última lumbrera la galería aumenta su altura a más de 4 metros, estando muy modificada por obras recientes que consisten en grandes revestimientos de ladrillo y una gran represa. A partir de este punto la galería empieza ha estar completamente revestida, en algunos tramos con piedra y en otros alternando piedra y ladrillo y así se mantiene hasta la siguiente lumbrera, situada a unos 15 metros, la sección media es de 1,50 m. de alto por 0,45 m. de ancho. Esta nueva lumbrera, para nosotros el P-10, se encuentra como toda la galería, completamente revestida con piedras, teniendo una profundidad de apenas 5 metros. La galería revestida mantiene un rumbo aproximado de 127º aunque al igual que muchas galerías no revestidas va describiendo pequeños quiebros. La longitud total de esta galería es de unos 50 metros hasta un taponamiento que impide la progresión. Los revestimientos están en su mayor parte construidos con hiladas de piedras de mediano tamaño y que presentan en algunas zonas un mortero de unión de color marrón y poca consistencia, estando cerrada con una bóveda de piedras de mayor tamaño dispuestas a dos aguas. Algunos tramos muy cortos están ejecutados completamente con ladrillos, tanto los hastiales como la bóveda, dando la sensación de que se trata de restauraciones posteriores, todo el mortero que une los paramentos de ladrillos y las canalizaciones existentes, de las que ahora hablaremos, parece relativamente reciente. En el suelo de la galería revestida y adosadas a la zona baja de los hastiales existe una canalización realizada con mortero tejas o ladrillo, según los tramos. Las canalizaciones se encuentran muy deterioradas y en desuso ya que todo este tramo de galería está completamente seco. La galería culmina en lo que podría ser la base de una lumbrera cerrada con piedras y en la que se ha introducido una tubería de unos 40 cm. de diámetro hecha de fibrocemento por lo que se trata de una obra reciente. La zona que rodea esta tubería esta revestida con el mismo ladrillo y mortero que hemos descrito.

Imagen de una lumbrera que tienen secciones circulares y un diámetro de apenas un metro.
Foto: José Millán.
Aquí culmina la exploración y estudio de este primer tramo de mina que cuenta con un desarrollo de 551 metros. Desde este taponamiento hasta el punto donde hemos podido explorar al otro lado del tapón distan (según la topografía superpuesta en Google) unos 75 metros, que suponemos debe ser una galería revestida totalmente o en su mayor parte.

Imagen de la galería revestida con mampostería y cubierta por una bóveda apuntada.
Foto: José Millán.

Zona del taponamiento hasta los manantiales:
            En la actualidad la mina se encuentra dividida en dos sectores debido a un taponamiento provocado por derrumbes. Al sector este de la mina y donde se encuentran los principales manantiales que la alimentan podemos acceder o bien por la pequeña galería de desagüe que se encuentra junto al río o bien por una lumbrera situada a unos 35 metros al este. Seguimos describiendo la mina en el mismo sentido que es  desde el molino hacia los manantiales  y en este caso nos situaos en el taponamiento  situado junto a esta galería de desagüe del río.
Si nos introducimos por esta pequeña galería  que parece  excavada recientemente  lo que nos encontramos es la conexión con la galería principal de la mina, situada a unos 11 metros desde la entrada. En este punto y hacia el oeste (el sentido de las aguas y hacia el molino)  nos encontramos con  una galería revestida con piedras  muy  similar a las descritas con anterioridad pero de mayor altura y que presenta  restauraciones realizadas con diversos  materiales como una gran piedra de molino colocada formando parte de la bóveda o ladrillos. La galería,  que tiene  una altura de entre 2 y 3 metros apenas alcanza un  ancho de 45 cm. culmina a los 11 metros en un taponamiento que podría ser la base de una lumbrera. Desde este punto y hasta el otro sector explorado previo al molino  distan (según los datos topográficos) unos 75 metros.

Lumbrera con un brocal de ladrillo y mortero por donde hemos realizado la mayoría de entradas al sector de la mina situado bajo la Hacienda Oromana. Para nosotros es el P-0 : Foto: José Millán 
Volviendo al cruce con la galería de entrada y tomando dirección este (hacia los manantiales), lo que nos encontramos es una nueva galería revestida de mampostería con una cubierta apuntada formada por losas de piedra y que tiene unas incómodas dimensiones 1,40X0, 58 m. mantiene un rumbo aproximado de 93º aunque va virando poco a poco hacia los 12º, en algunos puntos la cubierta pasa a ser de piedras planas. A los 13 metros de desarrollo culmina lagalería revestida que en algunos puntos presenta desprendimientos y peligro de derrumbe. Entramos ahora en un tramo de galería excavada en la roca de unas dimensiones de 3,35X0, 70 m. Tiene una sección muy irregular por estar formada de roca poco consistente con frecuentes reexcavaciones y refuerzos en los hastiales hechos con hiladas de piedras procedentes de la misma excavación. Toda la pared previa a la siguiente lumbrera esta revestida de esta manera. La galería mantiene un rumbo constante de 109º y tras 24 metros desemboca en una lumbrera que presenta las mismas características que las anteriores, sección redonda aunque parcialmente reexcavada, dándole mayor diámetro, (unos dos metros), para nosotros será el P-0, tiene una profundidad de 6 metros y esta rematada con un pretil de ladrillo y cemento. Esta lumbrera va a ser el punto de acceso para la mayoría de exploraciones que realizamos de este sector.         Desde la base de esta lumbrera sigue la galería con un rumbo de 109º pero otra vez revestida de mampostería con la misma y característica bóveda apuntada realizada también con piedras, con un trazado algo sinuoso y con unas dimensiones medias de 1,50x0, 50 m. Esta construcción se encuentra en mucho mejor estado que la anterior y no parece estar reconstruida por lo que creemos debe ser original. Recorridos 18 metros se acaba la galería revestida y entramos en un sector donde se han producido derrumbes, y reexcavaciones sobre la antigua galería revestida, teniendo que pasar en algún caso sobre ella, tras recorrer en esta tónica otros 18 metros con un rumbo constante de 94º y unas dimensiones medias de 2,50x 0,70 m. alcanzamos otra lumbrera circular que aparece también reexcavada en anchura y que tiene 5 metros de profundidad. En la base de la lumbrera aparecen restos de vigas de hormigón pertenecientes a alguna estructura de cierre. Las paredes de la lumbrera aparecen revestidas con piedras, para nosotros este será el P-1. La distancia en línea recta en este tramo entre lumbreras es de 30 metros, se trata de un patrón muy recurrente en minas de origen romano y equivale a 100 pies. El trazado de la galería entre lumbreras con un quiebro o rectificación en la zona media delata que también ha sido excavada por dos equipos en sentidos contrarios.

Base del P-0, Donde se abre una galería revestida en la dirección de los manantiales. Foto: José Millán.

Galería revestida de mampostería con bóveda apuntada entre el P-0 y el P-1, se encuentra en un excelente estado de conservación. Foto: José Millán.

Desde esta lumbrera a la siguiente  continúa la galería con la misma tónica, siguen apareciendo zonas de los hastiales revestidas con piedras y se evidencian reexcavaciones limpiezas y zonas desgastadas en la base de las paredes por la acción del agua. Aparecen lucernarios en ambas paredes espaciados cada 80 cm. aproximadamente. La galería  tiene unas dimensiones medias de 1,90x0, 60 m. aunque en la zona central se produce la unión de los dos equipos y esto provoca quiebros y un aumento de la altura a más de dos metros por la igualación de cotas y correcciones de rumbo. La dirección es de 121º tomada en línea recta entre lumbreras, la distancia es ahora de 36 metros, lo que equivale aproximadamente  a un “actus” (120 píes romanos), en este tramo empieza ha aparecer agua en la galería, que nos llega hasta  las rodillas. La nueva lumbrera tiene 5,5 metros de profundidad y como todas es redonda con un diámetro de poco más de un  metro, sin señales de reexcavación,  para nosotros será el P-2.
 De esta nueva lumbrera a la siguiente distan unos 28 metros en línea recta, coincidiendo con la longitud de la galería que discurre con una dirección de 112º y casi sin quiebros, aunque apreciamos claramente una zona de empalme más o menos en el centro, donde la galería está reexcavada en anchura (sobre todo en la base de las paredes) y presenta refuerzos de piedra similares a los descritos con anterioridad, en este punto tiene 2,90x2 m. y una sección rectangular.  A partir de la zona de empalme el techo baja a 1,90 m. y la anchura pasa a ser la normal, unos 70 cm. La  nueva lumbrera sigue teniendo las mismas características y una profundidad de 13 metros, para nosotros será el P-3.
Paredes revestidas con ladrillo tras la lumbrera que hemos llamado P-3. Foto: José Millán.
Tras la lumbrera recorremos unos 3 metros en el mismo rumbo hasta llegar a dos  paredes revestidas completamente con ladrillo y que hacen  una esquina, por el tipo de ladrillo y mortero, por el tipo de materiales no parece una obra muy antigua .  Desde este punto gira la galería unos 90º y a  tres metros se bifurca en dos. El ramal que sale a nuestra derecha, que tiene un trazado irregular y un rumbo aproximado de 270º es una galería claramente de captación y que parece excavada siguiendo un venero preexistente, tiene unas dimensiones de entre 1,5 a 2 metros de ancho por unos tres de alto, la sección es muy irregular, con muchos salientes y  más parece una cavidad natural que una galería excavada y esto ha de deberse a las características de la roca. El trazado tan irregular y constantes quiebros que presenta  toda la galería  parecen confirmar  una excavación guiada por un flujo de agua o un conducto natural preexistente. Recorremos con la misma tónica unos cincuenta metros hasta llegar a un cruce. Del suelo de la galería en este punto surge un manantial que es el que capta y encauza esta galería, desde  este punto lo que tenemos es una bifurcación a la derecha que es una pequeña  galería medio taponada, con un rumbo de 217º y completamente seca (en la galería por la que venimos el agua nos llega hasta las rodillas). Al frente sigue la galería con tónica ascendente y también seca convirtiéndose en un  conducto de 1,20x0, 80 y con el suelo de arena. Tras recorrer unos 9 metros y hacer un quiebro contacta con la galería anterior. Desde este punto sigue la galería unos 7 metros más, reduciendo su altura a apenas 1 m. hasta lo que parece un pozo taponado. Parece una galería de servicio destinada a puentear el manantial hasta un pozo de acceso a esta zona.

Galería lateral tras el P-3, tiene una sección muy irregular y parece excavada a favor de un venero previo. Foto: José Millán.

Sector de galerías secas  tras el manantial  final de la bifurcación del P-3 que finalmente culminan en una lumbrera taponada. Foto: José Millán.
Volviendo a la galería principal continuamos por una galería que en principio toma un rumbo de unos 133º pero que poco a poco va virando hacia los 48º describiendo una curva, tiene una sección muy regular de unos 2,15x0, 98 m. que en principio es rectangular pero que luego cambia a la típica sección de bóveda, presenta, como todas, los típicos lucernarios, hornacinas y las características huellas de picos curvos. El ancho de esta galería nos desconcierta porque no esta justificado como en otros casos por una roca blanda, ya que en este caso se trata de una roca muy consistente. El ancho en todo el tramo, que llega a casi el metro, se sale de los parámetros normales de entre 60-70 cm. La galería culmina en una nueva lumbrera situada a los 35 metros en línea recta, el desarrollo de la galería por su curvatura es de unos 40 m. para nosotros será el P-4. Distinguimos perfectamente en este tramo la zona de “empalme” entre las dos lumbreras por las correcciones realizadas en el punto de unión. En la zona previa al pozo se han realizado refuerzos de mampostería a nivel de suelo para paliar la erosión del agua. La lumbrera es también circular con el diámetro normal de aproximadamente un metro y tiene una profundidad de 13,3 metros.
Imagen de una de las galerías con un ancho sobredimensionado respecto a los parametros normales y con revestimientos en la base de hastiales que están erosinados por la circulación del agua. Foto: José Millán. 
Restos de una canalización de tejas y mortero en un lateral de la galería. Foto: José Millán.

Tras esta lumbrera la galería sigue con unas dimensiones medias de 2,10x0, 98 m. y un rumbo en principio de 106º que luego va virando a 136º, la roca es firme y se aprecian muy bien las picadas teniendo  una sección abovedada. En las paredes laterales empiezan ha aparecer restos de una canalización realizada con tejas y mortero que en algún momento ha sido demolida, apareciendo escombros de la misma por toda la galería, también nos encontramos con  un grabado sobre la roca  en uno de los hastíales que nos recuerda una marca de cantero, se trata de una especie de  triangulo con una cruz en su vértice superior. Observando detenidamente las paredes en esta zona  hayamos algunos  grabados más  de lo que parecen  cruces simples. La aparición de este tipo de grabados es común en algunas minas de agua y podrían haber sido realizados por el personal que ha realizado las diferentes obras en  la galería. La distancia a la siguiente lumbrera es de 43 metros en línea recta, distancia que también hemos encontrado en algunas minas y que podría equivaler a 150 píes. A mitad de galería entre las dos lumbreras aparecen dos pequeñas galerías abiertas a la derecha según el sentido de avance de apenas 3 metros cada una y paralelas y algo elevadas sobre el lecho. Tienen una difícil interpretación y tampoco tenemos claro si son obras originales o  están hechas con posterioridad y relacionadas con las canalizaciones de tejas anteriormente citadas.

Curioso grabado sobre la roca que nos recuerda a una marca de cantero. Foto: José Millán.

La siguiente lumbrera, para nosotros el P-5 que  esta reutilizado como pozo de agua y cuenta con estructuras auxiliares como bancadas, tuberías y una represa, además de estar reexcavado en profundidad. Su profundidad total es de 17 metros,  poco antes de llegar a este pozo encontramos una gran hornacina tallada en una arista de la galería que  es la de mayor tamaño que hemos encontrado  en esta mina,  debió ser excavada para albergar una vasija de gran tamaño. Tras esta lumbrera y debido a la represa el nivel de agua sube hasta casi dos metros pero  afortunadamente la galería que nos encontramos es muy alta, teniendo  una sección muy uniforme  de 3,50x0, 66 m. y en forma de bóveda, además discurre con un trazado rectilíneo y un rumbo de 133º. A pesar de que esta  galería tiene características morfológicas distintas a las precedentes presenta las correspondientes líneas de lucernarios a dos niveles que delatan las fases de excavación, apreciándose sobre las paredes antiguos niveles de agua muy superiores al actual. Poco a poco la altura de agua se va reduciendo según avanzamos hasta llegar aproximadamente a la altura de la cintura. En algún punto de la pared y a media altura  se aprecian restos de mortero y teja que han de pertenecer a una canalización similar a la encontrada en galerías anteriores. Recorridos 31 metros la galería hace un quiebro a 90º y se produce una disminución de altura, lo que delata un punto de unión de dos equipos. En el techo apreciamos un nuevo grabado consistente en una especie de tridente invertido que por su situación pudo ser realizado en la primera fase de excavación. Tras este quiebro la galería retoma el rumbo original y tras 7 metros llega a una nueva lumbrera que  para nosotros es el P6. La distancia entre lumbreras es ahora de unos 38 metros. La base de esta lumbrera, que tiene 13 metros de profundidad, esta reexcavada o agrandada deliberadamente como la sección del pozo que es redonda y de unos dos metros de diámetro, aparecen algunas concreciones calizas en forma de coladas en esta zona.
Imagen de una gran hornacina para albergar una vasija excavada en una arista de la galería en lo que parece un empalme o inicio de excavación de un equipo. Foto: José Millán.
A partir de esta lumbrera continúa la galería con una gran altura, siendo la  sección media de 3,20x0, 65m. y forma   rectangular , llevando un rumbo aproximado de 128º. A los 24 metros apreciamos un encuentro de dos equipos con las correspondientes correcciones de rumbo y profundidad y   6 metros después se abre una nueva lumbrera de sección redonda y mas reducida, 0,90 cm. la profundidad de la lumbrera es de  10 metros. En este caso tenemos una distancia interlumbreras de unos 30 metros con lo que volvemos a un patrón muy habitual. Desde esta lumbrera se mantiene la galería con la misma morfología  y un rumbo de unos 108º hasta que  a los 14 metros vira hacia los 69º, parece que volvemos a estar en un empalme. A partir de este punto y tras recorrer 11 metros haciendo una curva nos encontramos con una bifurcación a la derecha según avance, la 2º de este sector. Se trata de una galería de sección irregular, ligeramente ascendente y con una sección en principio de 1,83x0, 66 m. que luego se reduce hasta menos de 1 metro. La galería tiene 19 metros de longitud y culmina en un pequeño venero o manantial, esta cubierta por formaciones calcáreas y que  se desarrolla en un estrato de caliza tipo “travertino” (roca sedimentaria generada por precipitación de caliza en organismos  como algas etc.).   la galería está abierta a favor de un  venero previo. El suelo de la galería esta cubierto de bellas concreciones calizas producidas por un flujo laminar.


Imagen de la galería de gran altura que se abre tras el P-6. Foto: José Millán.

Imagen de la 2º bifurcación del sector de los manantiales, se trata de una pequeña galería que capta un manantial y que está excavada en une estrato de caliza de travertino. El suelo esta cubierto de concreciones cristalinas producidas por el flujo laminar del agua. Foto: José Millán.

Volviendo a la galería principal y tras recorrer cinco metros llegamos a una nueva lumbrera similar a la anterior  con una profundidad de 10 metros, para nosotros es el P-7. A partir de esta lumbrera la galería cambia de altura reduciéndose a  1,70 m. y a  un ancho similar de 66 cm. Recorridos unos siete metros nos encontramos un venero o manantial que surge de la pared derecha según avanzamos, el flujo de agua ha generado unas bonitas formaciones calcáreas en forma de coladas. La galería sigue con estas dimensiones unos 13 metros más  hasta un empalme, donde cambia la altura subiendo a 2,50 m. y así se mantiene hasta la siguiente lumbrera que se encuentra a una distancia de 31 metros en línea recta de la anterior, manteniendo el patrón de espaciamiento. Esta lumbrera es similar a las anteriores y tiene una profundidad de 13 metros, la hemos llamado P9 y es la última lumbrera de la mina. Desde esta lumbrera se abre un nuevo tramo de galería con  una dirección de 75º, una sección de 2,22x0, 67m. y que a los 9 metros culmina porque se dejó de excavar en un final de galería excavado de una manera muy peculiar , excavando la mitad  superior de la galería  y dejando un escalón con una acanaladura rectangular.  El total de galerías topografiadas en este sector es de 623 metros.

Imagen de las coladas generadas por el manantial situado tras el P-7

Zona final de la galería de los manantiales y donde se dejó de excavar. Resulta curiosa la manera de culminar el trabajo excavando en la zona superior de la galería y dejando una especie de acanaladura en el escalón. Foto: José Millán.

Conclusiones:
            Los sistemas constructivos observados en esta mina son los característicos de la ingeniería minera romana, incluyendo los patrones que se han utilizado para el espaciamiento de lumbreras, que van de los 100 pies a los 150 píes  (un píe romano son unos  29,7 cm.) a pesar de la notable  ausencia  de elementos constructivos característicos de esta época,  como son  el  ladrillo  o la tégula, y que  sí están muy  presentes en otras muchas minas construidas durante este período. Las galerías revestidas originales y que no presentan reformas  son similares a las  existentes en otras minas romanas situadas en los Alcores, teniendo  un encuadre más propio de la época romana que de períodos posteriores. Las excavaciones arqueológicas  realizadas en diferentes puntos de los Alcores han puesto de manifiesto que en épocas  anteriores al siglo I de nuestra era  los materiales constructivos latericios (hechos de barro cocido) no estaban muy generalizados, siendo recurrente la utilización de otros materiales más modestos como la piedra, que en este caso es obtenida de la propia excavación.
Otro hecho destacable en este caso  es la uniformidad de las secciones redondas de todas  las lumbreras, al contrario que en la mayoría de  minas estudiadas hasta ahora  donde se recurre a la sección rectangular. Hay un buen número de minas ya catalogadas en los Alcores  donde todas las lumbreras son rectangulares, otras donde conviven los dos modelos aunque es preferente la rectangular y como último caso este que nos ocupa  donde todas son circulares. Yo tengo una teoría personal por la que tiendo a considerar que las lumbreras rectangulares  son una mejora o evolución sobre las redondas en cuando a minas de agua se refiere,   ya que facilitan mucho el trazado de las galerías el cambio de dirección etc. Por lo tanto tiendo a pensar que las minas con lumbreras redondas (de las que tenemos varios ejemplos en los Alcores) son algo más antiguas y  quizás esto justifique  también la  ausencia de materiales latericios que son tan comunes en minas claramente encuadradas por asociación directa a infraestructuras  construidas en el siglo I después de Cristo, época donde el uso de  estos materiales, sobre todo el ladrillo y la tégula, estaban muy generalizados.  El gran desarrollo de las formaciones calcáreas que presentan muchas galerías son indicativas de la antigüedad de las excavaciones  y  muy similares a las ya estudiadas en otras minas romanas de la zona,  apoyando también  su encuadre cronológico.

En la imagen apreciamos los típicos lucernarios , en este caso a dos niveles y las señales del clásico pico de hierro, elementos comunes e idénticos en todas las minas de origen romano que existen en los Alcores. Foto: José Millán. 
   En cuanto al detalle de las  técnicas constructivas y en referencia a la iluminación observamos los clásicos lucernarios  (huecos excavados en los hastiales para la colocación de pequeñas  lucernas de aceite)   espaciados a distancias regulares de  entre  10 cm. a un  metro,  observamos igualmente la excavación de hornacinas (huecos de mayor tamaño que los lucernarios)  en la base de las lumbreras y en puntos de empalme de galerías para albergar vasijas de aceite con las que recargar las lucernas y seguramente controlar los turnos de excavación. Las señales de herramientas de excavación que hemos observado se identifican con el  clásico pico curvo de hierro y el cincel plano en las zonas de roca menos consistente repitiéndose  el patrón habitual  de todas las minas romanas estudiadas hasta ahora en Los Alcores. Las excavaciones de las galerías entre lumbreras  están realizadas con el clásico sistema de  dos equipos excavando en sentidos contrarios, desde cada lumbrera hasta el encuentro donde se corrigen los rumbos y profundidades. Resulta llamativo el recurrente trazado irregular de las galerías entre lumbreras incluso de las revestidas.  Es raro en esta mina encontrar  trazados de galerías  totalmente rectos, como sí son frecuentes en otras muchas minas. La explicación que podemos encontrar es la del seguimiento de zonas de debilidad o fracturas del terreno marcadas por los flujos de agua y que  quizás era una técnica utilizada cuando el excavador se veía obligado a excavar con un importante flujo de agua, esto puede explicar las varias galerías laterales y perpendiculares  de corto desarrollo que encontramos en varios puntos de la mina y que podrían tener la función de “aliviadero”y que  son también habituales en muchas otras minas.


            También están presentes las grandes reexcavaciones delatadas por galerías de hasta 6 metros de altura y líneas de lucernarios a varios niveles  que son comunes en otras minas de gran desarrollo. Estas grandes reexcavaciones, hechas a veces en fases consecutivas  son normalmente atribuibles a varios factores como la nivelación del lecho de circulación del agua (las galerías de la mina están normalmente construidas con unas  pendientes muy pequeñas y que no suelen exceder el 0,5%, para evitar la circulación rápida que provoca desgaste de las galerías y arrastre de sedimentos , estas pendientes eran realizadas normalmente una vez construidas las galerías por reexcavación hasta conseguir el flujo de agua correcto)   la búsqueda de estabilidad o quizás el exceso de agua acumulada en las galerías. 
            En el caso particular  de la mina de Orormana nos podríamos preguntar: ¿ Cual podría ser la funcionalidad original de esta mina situada junto al margen de un río? y  no se nos ocurre otra que la de suministro de agua potable a una población. Sabemos que la mina fue reutilizada para mover uno o varios molinos a lo largo de su historia pero no puede ser esa su funcionalidad original. La reutilización de la mina está muy atestiguada por las innumerables reformas y modificaciones que encontramos en su interior. Una de las más destacables  es una canalización hecha con teja mortero y ladrillo que hay día de hoy esta completamente destruida de una manera deliberada. Los materiales constructivos de esta canalización no se pueden encuadrar en época romana por lo que no deben ser originales y sólo atribuibles a su uso para el movimiento del molino o abastecimiento de algunas grandes haciendas de orígenes medievales situadas en la zona. Los restos de represas, destruidas, también con posterioridad,  delatan su abandono como fuerza motriz del molino y su vuelta a un uso puramente de abastecimiento, hecho que debió producirse ya entrado el siglo XX.

Restos de canalizaciones en una de las galerías revestidas y que por su tipología parecen obras relativamente recientes. Foto: José Millán.
            A pesar de que las galerías finales  de la mina presentan notables modificaciones posteriores a su  construcción  parece claro que la salida original de sus aguas debió estar más o menos en  el mismo punto que la actualidad  que recordemos es la atarjea  del molino.  Si la mina abastecía a alguna población no podía ser en este punto sino en una zona situada  en el margen contrario del río,  que es donde se desarrollaron las ocupaciones humanas  conocidas durante época romana y medieval  ( La ocupación romana está atestiguada por los restos de una gran necrópolis aparecidos en una excavación de urgencia a consecuencia de unas obras y  que está situada en la zona conocida como  Santa Lucía-Los Cercadillos) https://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-27-07-2007/sevilla/Home/alcala-de-guadaira-descubierta-una-necropolis-romana-con-60-tumbas_164142319872.html
sumado a todo esto  y  como ya hemos indicado con anterioridad es  por esta zona de Santa Lucía (llamada así en alusión de una antigua ermita ya desaparecida)   por la que discurre una de las galerías más importantes  de la mina principal y que llevaba el agua a la Hispalís romana.
La mina por tanto pudo abastecer a una población in situ o por el contrario unir sus aguas a la mina principal, conocida como Mina de Alcalá y ser parte de este gran acueducto que abasteció a Sevilla desde el siglo I antes de Cristo hasta prácticamente el siglo XX llamado “Los Caños de Carmona”y del que ya  hemos hablado, sin descartar  tampoco  que cumpliera las dos funciones. 
Sea como fuere a día de hoy no tenemos datos suficientes para confirmar esta hipótesis aunque bien es cierto que  por las cotas a las que discurren las aguas de las galerías principales de la mina de Alcalá esto podría ser posible. Hemos buscado evidencias de un  acueducto que salvara el cauce del río, elemento que creemos hubo de existir dada las razones que antes hemos expuesto. Si bien no queda ni rastro de esta estructura ni a un lado ni a otro del río si hemos encontrado unas cimentaciones de mampostería  situadas bajo  la atajea del molino de Oromana   que podrían haber formado parte de la misma. En el margen del río  contrario al Molino de Oromana se construyeron en el siglo XIX   estructuras de canalización asociadas a un azud o represa y destinadas a dar fuerza motriz a varios molinos de rivera que han podido borrar toda evidencia de esta primitiva canalización, incluso podría alguna de ellas haberse construido sobre los restos de ésta.
Imagen del azud del molino de Benarosa, situado en las proximidades del molino de Oromana. Foto: José Millán.
Finalmente y como en el caso de todas las minas que estudiamos consideramos muy importante su conservación y puesta en valor como parte de este ingente patrimonio hidráulico subterráneo que nos dejaron nuestro antepasados. Actualmente la mina esta en desuso ya que sus caudales prácticamente se han secado,  algunos de sus pozos se encuentra abiertos  y sin ningún tipo de protección y esto tendría también que ser solucionado, tanto por seguridad como por la protección de las galerías de  vertidos o taponamientos.

  


Agradecimientos:
            Queremos agradecer al Área de Cultura del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira,   y especialmente a D. Francisco Mantecón Campos  por facilitarnos los permisos necesarios para el acceso a las galerías.
            El equipo de exploración y topografía  ha estado formado por:
Manolo Bernal, Agustín Díaz, Marcos Alexis Portillo, José María Cuesta, Enrique Mª Peña, Antonio González, Emilio Sandoval, William Max, Juanma Román, Álvaro Pérez, José Millán.

Bibliografía:
SOCIEDAD ESPELEOLÓGICA  GEOS, (2010). “El acueducto a Sevilla desde Alcalá de Guadaira”. AQUAE, V.   Congreso de las obras públicas romanas: Fundación de la    ingeniería técnica de obras públicas. Córdoba, Pp. 205-223

García Rivero F., 1978. Orígenes e historia de Alcalá de Guadaira, Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira.

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Fernández Chávez M. (2011). Los Caños de Carmona y el abastecimiento de   agua en la Sevilla moderna. Emasesa. ISBN 978-84-614-6041-0.

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